lunes, 29 de octubre de 2012

Cuidado con lo que callas

La frase suena parecida pero es totalmente diferente, ¿Qué frase? La frase o refrán, ese que dice: “Uno es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla” ¿o viceversa? Bueno no importa aquí el orden no altera el resultado. Lo que sí está alterando los resultados es el uso que se le está dando al ya mencionado refrán.
Estoy de acuerdo en que ciertamente uno es responsable de lo que dice, pero… ¿esclavo? El problema creo es precisamente ese, ya nadie quiere hablar porque nadie quiere la responsabilidad de sostener sus argumentos, o la responsabilidad de decir la verdad, duélale a quien le duela. Aunque se el refrán trata mas de persuadir al imprudente e insensato, a esos que tienen la combinación perfecta de abrir la boca y meter la pata (o pierna), también a persuadido al resto que ya no quiere ni hablar de temas que puedan resultar controversiales o personales. Entonces lejos de ser esclavos de lo que decimos nos convertimos en esclavos de lo que callamos.
Pues entonces te pregunto ¿Qué haces con lo que callas? Creo saber la respuesta, lo que no “debo”, “quiero” o “puedo” decir a “A” se lo digo a “B”, lo que a “C” le molestaría se lo digo a “F” y así sucesivamente, porque la realidad es que no callamos nada. Solamente cambiamos el receptor para que no nos cause problemas lo que decimos, porque esto que tengo en mi cabeza sino lo digo exploto… Creo así es que empiezan los chismes…cuando cambiamos el receptor…empieza una cadena de cambio y cambio que al final termina en la persona que inicialmente debió escuchar el mensaje, lo único que habiendo pasado de mano en mano llega de una forma tan distorsionada que causa mas líos que soluciones…y claro por eso el refrán.
Entonces habiendo dicho esto creo que lo mejor sería mantenernos honestos con las personas y con nosotros mismos, el problema está no en lo que decimos sino en cómo lo decimos, si predicamos que somos los mejores en todo, no dejemos que otros lleven nuestros mensajes, total nadie mejor que uno para decir lo que uno piensa.
Para uno ser dueño de lo que calla se requiere mucha habilidad y fuerza de voluntad, además de la falta de tranquilidad que provoca la búsqueda de perfección, si, perfección, porque siempre metemos la pata cuando no queremos meterla, así que en vez de emplear tiempo tratando de arreglar lo que usted dijo, que no fue lo que quiso decir, piense lo que quiere decir y dígalo, anticipe reacciones y trabaje en estas, pero ante todo debemos recordar que nuestra opinión no es una verdad absoluta y sobre todo no podemos dejar en casa las ganas de escuchar.
Callar a tiempo es prudencia, callar por mucho tiempo es imprudencia. Es mejor hablar cuando se tiene el control que despotricar descontrolado, es como el agua en la tetera cuando esta fría sale controlada, porque obviamente podemos controlar su flujo y cuanto dejamos que fluya, por otro lado deje el agua hervir y póngale un corcho al único hueco de escape…siéntese y espere los resultados. Tenga cuidado con lo que calla, porque en muchas ocasiones lo que usted calla es lo que el otro necesita oír y como dije antes es cuestión de hablar en el tono correcto, con la gramática correcta, total es mas fácil pasar trabajo llevando bien el mensaje que pasar trabajo arreglando las consecuencias de lo que no se dice a tiempo.
Después de todo ¿de que sirve una opinión, un pensamiento o un sentimiento si no se puede expresar?
Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…

No hay comentarios:

Publicar un comentario