martes, 11 de diciembre de 2012

Vivir soñando

Todo gran invento ha sido antes soñado…cierto. Los sueños y los soñadores son los propulsores de lo que para bien o para mal tenemos hoy día, y me permito sentar la pauta diferencial en que no todo sueño termina como tal y que lo que alguna vez fue un sueño puede que hoy sea una real pesadilla.

Pero, mas allá de los que sueñan algo y lo hacen realidad, esto sin implicar que haya sido un sueño ocasional o recurrente, es necesario fomentar el soñar para adelantar. Pero y ¿qué hay de los que no sueñan? ¿Qué hay de aquellos que se limitan a vivir la cotidiana existencia de su efímera vida? De aquellos que no sueñan, no mucho se puede decir, no por malo, ni por bueno, más bien por lo normal y cotidiano que resulta ser su existencia.

Pero lejos de hablar de los que como digo, se encargan de vivir y de los que se encargan de soñar, hablemos de los que viven soñando. Hablo de estos que viven a diario de la ilusión de una realidad inexistente, de estos que día a día viven más en las nubes que en la tierra. Porque debemos estar claros, soñar no es malo, lo malo es no querer despertar.

He aquí el meollo del asunto, se de muchos que en vez de vivir despiertos viven soñando, viven enajenados de su realidad y mucho mas de la realidad de los demás. Son estos los que se pasan la vida no haciendo nada esperando por lo perfecto, por lo ideal. Son estos los que sin lugar a dudas entorpecen los sueños de otros que lejos de trabajar por los propios luchan por aterrizar a la realidad a estos soñadores empedernidos. Aun cuando esto también es incorrecto, me refiero a dejar nuestros sueños por aterrizar a dos o tres, es también moralmente cuestionable, ver semejante descalabro mental y no hacer nada.

La diferencia entre el que consigue hacer sus sueños realidad y los que no, no esta tan atada a los recursos, a los tiempos, al entorno o a muchas cosas mas como pudiese pensarse. En mi opinión la gran diferencia entre los unos y los otros esta en varias cuestiones como el enfoque, la cantidad, la calidad y sobre todo la realidad. Muchos sueños diluyen el esfuerzo, por lo que entonces es mejor soñar de a poco y enfocar esfuerzos. La calidad de nuestros sueños deberá ser determinante a la hora de determinar la viabilidad de estos, si nuestros sueños son banales, posiblemente no hará falta intervención divina para darnos cuenta de que ni siquiera vale la pena intentarlo. Y por último (y no por decir último quieres decir que no hay otras mas…) cada sueño tiene que ver mucho con la realidad, es mas sin la realidad no existirían los sueños, ya que estos nacen de la insuficiencia, de la imperfección, de la necesitad intrínseca de alterar la realidad misma.

Sepa usted y no porque yo lo digo, sino porque la historia lo sostiene, que para evolucionar necesitamos soñadores, necesitamos que la suma de cada sueño hecho realidad resulte en un mejor mañana, en un mejor futuro. La diferencia pudiese ser que los sueños individuales fueran iguales a los colectivos, que los que están dormidos despierten y los que están despiertos sueñen, quizás ni lo uno ni lo otro, quizás solo bastaría con que aprendiéramos a soñar.

Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…

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