En días recientes vi una carta abierta de un ciudadano dirigida a la alta gerencia del principal banco del país. A raíz del asesinato de un publicista y de la publicación de las fotos (adquiridas gracias a la ATH) de la maquina expedidora de dinero, este hizo su voz publica y le pidió a este que cerrara todas aquellas maquinas que estuviesen en áreas de escasa seguridad o peligrosas. Ciertamente el deseo es genuino, el motivo es genuino, la propuesta lamentablemente la considero absurda.
La realidad es que gracias a estas maquinitas e independientemente donde están y los motivos que tubo la persona para acudir a esta, sin las misma, quizás aun no se hubiese descubierto el cuerpo del occiso. Pero aun cuando la intención de la petición es legítima, bondadosa y de buen corazón, tendríamos que entonces cerrar todas las farmacias que están en áreas peligrosas, gasolineras, hospitales y restaurantes correrían la misma suerte.
Más aun, si hacemos recuento de cómo, cuando y donde el crimen cada día nos sorprende, tendríamos entonces que cerrar autopistas, carreteras, centros comerciales, iglesias y escuelas y no solo de noche…también de mañana y tarde.
Pero a lo que voy, escuchar este tipo de peticiones (genuinas o no) es escuchar al pueblo renunciando a su libertad. Si la solución para reducir la criminalidad es renunciar a mi derecho a caminar libremente por donde guste, con quien guste y a la hora que guste, entonces estoy bien jodido. Sí, mi seguridad y la de mi familia son primero, pero para eso usare mi buen juicio, mi sentido común, aun cuando esto no garantice que el crimen no me sorprenderá. La libertad es un derecho al que no voy a renunciar, ni voy a propulsar que se me quite. Tampoco voy a defender el capitalismo que impera en nuestra isla, ese que si, en cierta medida también impone un consumo desmedido e incontrolable. Ese que ha hecho que perdamos los valores, nuestra integridad y que hasta quizás, ha impedido que nuestro pueblo tenga una cultura claramente definida, con valores definidos, íntegros y claros.
No voy a sonar heroico, ni mucho menos pretendo serlo, lo que si he podido aprender con este y muchos otros desagradables eventos es que está en nuestras manos como pueblo detener al criminal, no escondiéndonos, sino más bien haciéndole frente. Esto definitivamente implicará riesgo y quizás una que otra vida, quizás la mía, quizás la tuya, ojala que ninguna. Ahora quizás comprendo mejor porque muchos esclavos prefirieron morir en el intento a vivir en esclavitud, ahora comprendo mejor, porque muchos pueblos se han levantado contra la opresión, contra la tiranía, contra regímenes, solo por conseguir lo que poco a poco nosotros renunciamos a voluntad. La libertad es algo por lo que muchos han muerto, por lo que muchos han luchado por siglos, no pienso renunciar a esto y mucho menos por dos o tres criminales que no valoran la misma, ni muchas cosas más.
Ciertamente mi país esta conmocionado, pero debemos tener cuidado de no dejar que el miedo nos haga pedir un toque de queda. Es bueno ver que muchos ya están haciendo su parte, están levantando la voz, escribiendo, comunicando no importa el medio, es esto y mucho más lo que debemos hacer. Creo todos merecemos el derecho a escoger como queremos vivir, yo escojo vivir libre aun cuando implique riesgo, prefiero arriesgarme y disfrutarla mientras dure, a vivir preso de mi miedo, de mi ausencia de valores y mi falta de voluntad.
Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…
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