Por lo menos en lo que a mis respecta estoy muy claro de la diferencia entre el silencio y la soledad, beneficios y contras de ambos. Aunque, queriendo destilar excesos de positivismo quiero señalar que de lo positivo y negativo tenemos nosotros el control, pudiendo voltear a voluntad la balanza del criterio según nos plazca y según sea, valga la redundancia, la cantidad de vibras positivas que tengan nuestras neuronas. Voy a ser un poco atrevido y definiré a mi antojo el silencio no como la ausencia de ruido, sino como la ausencia de todo aquello que nos distrae.
Pero lejos de hablar de los beneficios del silencio y mucho menos de su definición, hoy me permito escribir del silencio como respuesta. Y es que muchas veces interpretamos el silencio como la ausencia de una respuesta, no aceptamos que el silencio es una respuesta y más aun no entendemos que en ocasiones el silencio es la única respuesta que deberíamos necesitar. Creo que ya estamos muy acostumbrados a las respuestas verbales, físicas, escritas o de cualquier otra índole, sin embargo no vemos al silencio como la respuesta que otros nos quieren dar.
En todo tipo de interacción humana está permitida, sea permanente o temporalmente el uso de silencio como respuesta. Y digo permitida porque esto no implica ley, mas bien implica conductas, formas de comunicación y estilos de comunicar. Pero mas que nada incluye la parte de cuanto conocemos a las personas con las que interactuamos y claro, el problema de aceptar el silencio como respuesta es que trae otras implicaciones, tenemos que darle significado a este, cuando este es la respuesta.
A veces creemos por tontos que la respuesta tarda en llegar y luego nos sorprendemos porque nunca llega. (Por lo menos de forma directa) Ciertamente esto es válido para nuestra familia, amistades, parejas, empleadores y empleados y ciertamente la razón que pueda tener la persona que opta por dar como respuesta el silencio pueden ser muchas. Aun cuando pienso que todos nos merecemos una respuesta que podamos entender claramente, también pienso que el silencio puede llegar a ser la respuesta mas clara que podemos recibir.
Creo debemos partir por la premisa de que si no hemos recibido una respuesta de forma que podamos entender claramente, puede ser por varias razones, una que el emisor aun no encuentra la forma correcta de que así sea y otra que la respuesta es o debería ser tan obvia que no requiere mayor explicación. Si hay alguien que elige no estar contigo y tu le preguntas ¿Quieres estar conmigo? creo la respuesta del silencio es algo obvia…Si le preguntas a tu jefe si te dará esta o aquella promoción y se la dan a otra persona aun antes de darte respuesta, creo que el silencio como respuesta es mas que suficiente. No estoy diciendo que no nos merezcamos una explicación, pero ya una explicación es otra respuesta a otra pregunta. También podría tratarse entonces de hacer la pregunta correcta a las persona correcta y en el momento correcto…pero eso, aunque muy relevante son otros 20 pesos.
También es prudente mencionar que la respuesta no debería ser forzada, ni por el emisor, porque este debe cuidarse de expresar lo correcto, ni por el receptor, que si fuerza la respuesta podría ser porque aun no está preparado para escucharla. Bien lo dice el refrán… “para buen entendedor, con pocas palabras bastan”.
Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…
El Silencio, es la respuesta mas diplomática que conozco. Claro está....
ResponderEliminarAsi es...y como dice un amigo, prefiero un silencio que diga mucho a muchas palabras que no digan nada...
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