martes, 29 de enero de 2013

Decisiones difíciles…

Dicen por ahí que las decisiones difíciles no son fáciles de tomar…se que ya de por si la mera expresión es redundante, lo que es difícil obviamente no es fácil. Pero es que una cosa es saber cuál es la decisión y otra cosa es la ejecución.
Entonces y primero… ¿Qué es lo que hace que una decisión sea difícil? Esto ya parece una frase común para todas las situaciones que comento, pero es que somos seres humanos aunque a veces no lo parezcamos y como digo siempre la dificultad de una decisión dependerá no solo de los riesgos que implique sino de quien esté detrás de la decisión en sí. Esto es así porque si lo que es una decisión difícil no me implica o salpica a mí, pudiese ser que en términos de complejidad y dependiendo de cada quien  o cada cual se cargue el peso de la balanza de un lado a otro, en otras palabras, lo que para ti es difícil, quizás para mí no lo sea. Con tal diversidad de humanidad es fácil entender que para un ser naturalmente egoísta, ego centrista y carente de sensibilidad pueda ser fácil llegar a una conclusión o decisión si esta no le afecta directamente…como dice el refrán “lo que nada nos cuesta…hagámoslo fiesta”
Lo mismo pasa con la ejecución, pero quizás podamos añadir algún nuevo elemento a la parte anterior, otro refrán que dice… ”El papel aguanta todo lo que se le escribe”  y es que precisamente llegar a concluir cual es la decisión es o podría ser relativamente fácil, dependiendo del grado de impacto en nosotros mismos. Pero mas aun, no es lo mismo escribir un libreto que actuarlo, no es lo mismo tampoco escribir un libreto y que otro lo actué. Entonces y otra vez, lo que para mí es difícil de hacer, quizás para ti no lo sea.
Entonces, ¿existen decisiones difíciles de concluir? La respuesta, como he dicho antes, es tan diversa como diversos los seres humanos.  ¿Existen decisiones difíciles de ejecutar? La respuesta es la misma, dependerá de cada quien y cada cual según su experiencia o dominio del tema en cuestión. Dependerá de la sangre fría, de la ausencia o existencia de corazón, dependerá de lo valiente y lo cobarde, dependerá de lo vivido y como se ha vivido. Dependerá de la lógica, del raciocinio, del grado de humanidad en cada cual.
Creo que la mejor manera de decidir (y ejecutar) es hacerlo a conciencia, con empatía y transparencia, pero creo que lo más importante es hacerlo con la naturalidad y habilidad que decidimos cosas cotidianas, porque en la mayoría de las ocasiones lo difícil no radica en lo complejo, radica en la salida de lo cotidiano y natural. Porque muchas veces lo difícil es difícil solo por ser nuevo y no por falta de conocimiento.
Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y si tu lo dices es…

miércoles, 23 de enero de 2013

Hasta Luego…

Que mucho me cuesta decir “hasta luego” y es que cuando un “hasta luego” cuesta es que hay cariño…hay afecto, o cualquiera que sea el sentimiento envuelto… sea cual sea el tipo, sea cual sea el tamaño o la cantidad, existe. Desde luego, lo he mencionado antes, también cuesta porque la parte egoísta de nosotros se apodera de la razón.  Nos cuesta grandemente separarnos de aquellos a los que consideramos “seres especiales” no importa en qué radique lo especial. Es increíblemente difícil desprenderse temporeramente de quien te hace reír, de quien te guía, te consuela, te escucha, te apoya, en fin, de quien contribuye enormemente a tu felicidad existencial.

Lo racionalmente lógico sería alegrarse por el que se va, por muchas razones, el que se va,  por lo general se va buscando cosas buenas para sí, buscando mejorar o simplemente porque las oportunidades son mayores en otro destino. Y ante esta realidad… ¿que mas podemos hacer? Como dije…lo racionalmente lógico es alegrarse, apoyar incondicionalmente y hacer la partida, temporera o no, lo mas placentera, fácil y alegre posible, después de todo nuestra tristeza solo añadirá carga en el equipaje.

Pero como los sentimientos embrutecen, apabullan la razón y desaparecen la lógica, reaccionamos así de ilógicos, así de irónicos…quizás y solo quizás con nuestra pena también, queremos demostrar lo muchos que nos importan esos seres especiales, nuestra memoria selectiva tiende siempre a recodar con mayor claridad el dolor que la alegría.

Entonces y habiendo dicho esto, a todo aquel ser especial que parte en busca de nuevas oportunidades, a los que se van por no tener opciones, les quiero desear buen viaje de ida y mejor aterrizaje, les deseo un mar de éxitos con un marullo de buena voluntad. No les deseo valor, se requiere  mucho para hacer lo que hacen…No les deseo que valga la pena, porque el intento ya de por si tiene meritos y la aventura requiere de por si un gran esfuerzo y el simple hecho de comenzarla ya vale la pena. Les deseo mayor y mejor memoria, para que nunca olviden porque se fueron, pero mas aun para que no olviden regresar. Les deseo también que olviden nuestro egoísmo y se concentren en los propósitos, que al fin y al cabo si los que nos quedamos, nos quedamos hechos mierda será tan temporero como temporera es la vida y lo que importa es, no como nos sentimos ahora, sino como nos sentiremos cuando aceptemos el cambio y las nuevas cosas buenas que estos traerán cuando decidas regresar.

Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…


martes, 22 de enero de 2013

Carga Compartida

No estamos solos. Para bien o para mal, no estamos solos y así debería ser, solo los ermitaños viven solos y aislados de la realidad, cualquiera que esta sea y cualquiera que sean los motivos, no creo sea lo mas saludable. La “naturaleza” humana incita a la sociedad y no a la soledad, sea esta ultima voluntaria o no, somos naturalmente seres sociales, aunque muchos no se comporten como tal, aunque muchos no tengan ni pizca de idea de cómo se convive en sociedad.
Siendo esto así y quizás pudiendo yo tener la razón, es todavía mas extraño vernos escoger pasar el Niágara en bicicleta solos y a veces a cuesta. Es extraño como nuestro primer impulso es en muchas ocasiones aislarnos, aun aquellos que logran expresar y desahogar sus sentimientos, frustraciones o pesares, lo hacen a medias y de una forma tan extraña que el que por casualidad y obra divina los escucha puede y en muchas ocasiones es así, pensar que todo está bien, que no se necesita ayuda y en el peor de los casos no entienden nada.
Creo que lo peor de todo es pensar que somos los únicos que atravesamos o padecemos de lo que sea aqueje nuestra voluntad, nuestro espíritu, nuestra conciencia y para aquellos que lo tengan, nuestro corazón. Nada más lejos de la verdad, nada más lejos de la realidad. Ni siquiera voy a mencionar que en algún lugar muy cerca de nosotros hay muchas, pero muchas personas mucho mas “jodidas” que nosotros, pero ese no es el tema. El tema es como hacer de nuestra carga una más liviana.
Volviendo a los rincones que nos rodean, volviendo a los rincones que están cercas, lejos, oscuros o iluminados, siempre en alguno de ellos habrá alguien pasando por lo mismo que nos aqueja. Eso no falla, siempre que miramos (y este puede ser el primer paso…mirar alrededor) hay alguien en las mismas condiciones y esto no es casualidad. Somos seres del mismo planeta (aunque algunas veces lo dude) con los mismos patrones, problemas y si…soluciones.
La pregunta es… ¿Cómo alguien que este igual de “jodido” que yo puede ayudarme? Lejos de ser complicado es simple, muchas veces no necesitamos soluciones simples o complicadas, en el fondo casi siempre sabemos que hacer y cómo hacerlo. Estoy casi seguro que estamos consientes de que algunas cosas son temporeras y otras son temporeramente largas, pero estamos consientes de que como dice el refrán “no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”. Así que siendo realistas lo único que necesitamos para sobrellevar cualquiera que sea el peso extra es que nos escuchen y nos comprendan.
Es un algo medio irónico e ilógico pero sería normal pensar que si dos personas comparten sus cargas al final terminarían con igual peso, siendo la verdad que cuando dos personas comparten su carga en realidad desechan el peso extra, en realidad compartir la carga significa liberarse de la parte que no nos deja seguir, que no nos deja caminar. Al ser escuchados y más importante aun, al ser comprendidos desechamos el sentimiento de soledad e impotencia. Al compartir ideas, soluciones, penas o lo que sea con alguien que es 100% empático con nuestra causa nos liberamos del peso excesivo, comprendemos que quizás no estamos tan mal como creíamos, descubriendo en el proceso nuevas y mejores formas de cruzar el Niágara. Así que habiendo dicho esto, dejémonos de tanto egoísmo, dejemos de ser mártires de nuestra propia guerra santa y compartamos nuestras penas con el mismo amor y entusiasmo que nuestras alegrías. Recuerda en la mayoría de los casos no estamos solos y mucho menos mal acompañados.
Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…
 


viernes, 18 de enero de 2013

El pesimista, el optimista y el...

Todo comenzó como muchas otras cosas, con una conversación, con un intercambio de opiniones. Como cotidianamente pasa entre amigos, se discute en algún rincón casi a diario, la polémica del vaso, medio lleno…o medio vacío. Ciertamente se asocia la respuesta al grado de optimismo o pesimismo del que opina. ¿Cómo los psicólogos llegan a estas conclusiones? No lo sé…tampoco sé si realmente fueron los psicólogos los que crearon semejante paradigma.

Lo que si se es que todo cambia a través del tiempo y lejos de permanecer inerte a través del tiempo, las cosas tal y como nosotros evolucionan. Tengo que incluir esto porque realmente la parte de ser optimista o pesimista están directamente relacionadas a las expectativas de resultados de nosotros o ustedes. Pero con el tiempo creo he podido quizás comprender que estos términos por si solos son tan útiles como un vaso roto.

Para empezar con el optimista, dicen que una buena actitud a largo plazo redunda en recompensas. El optimista en función por lo general posee grandes expectativas y espera cosas buenas de todo y de todos. Esto último hace que también sea el optimista el que mas decepciones reciba, aunque con un algo estirado optimismo diga que algo bueno saldrá, claro mientras mas sucesos mayores las posibilidades de que algo “bueno” ocurra, simple matemática.

Por el contrario y utilizando la misma analogía, el pesimista por su condición de nunca esperar nada bueno es quien entonces recibe mayores sorpresas positivas, la misma matemática simple. Entonces, ¿cual es mejor de los dos? Hasta ahora ninguno, por que como dije antes, ¿puede un optimista que pase todo el día en la cama esperar resultados positivos? ¿Puede un pesimista que pase todo el día en la cama esperar resultados negativos? Cualquiera que sea la respuesta, no dependerá de ellos…y así todo dependerá de las posibilidades de que ambos, alguno o el otro este rodeado de algún realista.

El realista lejos de sentarse a esperar resultados de cualquier índole, es práctico y activista. El realista sabe que depende de él mover los resultados a su favor, por lo tanto un realista lejos de entrar en la controversia de que si el vaso esta medio lleno o medio vacío, cambia el vaso a su favor y dependiendo de cuál sea su realidad existencial. Es por eso que considerando la evolución constante, eso de pesimista y optimista pierde relevancia, es mejor combinarla por aquello de las buenas vibras, (eso de las vibras es como que otro tema ¿no?) entonces deberíamos ser realistas optimistas, esperando positivamente que el resultado de  nuestro esfuerzo redunde en resultados de acuerdo a nuestras expectativas.

Después de todo si el vaso esta medio lleno o medio vacío me importa poco, lo que a mí me concierne es como quiero YO que esté el vaso y ocuparme de que así sea,

Claro está….si yo lo digo quizás sea cierto y Si tu lo dices es…