domingo, 1 de febrero de 2015

Los hijos son la respuesta...

A través de su historia, la humanidad ha creado mitos, historias, leyendas y conflictos. Si de algo estoy seguro es de que la humanidad esta dividida en silos, creencias y estilos de vida. Por siglos han diferido sobre la existencia de esto y de aquello.

Algunos de ellos son la legitimidad de la existencia de extraterrestres, Dios y el amor, entre otros. Hablando de este último y por ser el que quizás menos conflicto cree, he llegado a pensar que es un mero impulso, reflejo de una necesidad o carencia en el yo propio.  He leído a veces que hasta los animales dan muestras de amor, pero lejos de concluir que es amor, pudiese concluir que es solo un acto lógico y racional, un mero instinto de defender al indefenso, eso, podría decirse que mas que amor es justicia. Mas allá, aun me puedo preguntar, ¿si alguien pueda llegar a sentir 100% satisfecho consigo mismo, podría o no necesitar algo mas?

Pero, al igual que con los animales, nuestros hijos son, para muchos, uno de tantos ejemplos de que existe una conexión inexplicable entre dos seres humanos, que lejos de ser como dije antes, una necesidad intrínseca de satisfacer nuestras propias necesidades, podría ser descrito como amor.

Sera muy difícil de entender para aquel que aun no pasa por el terror de ser padre, aunque debo hacer la salvedad, que algunos nacen con un antídoto anti hijos, unos que son inmunes a su embrujo, algunos que no caen rendidos a sus pies.

Ser padre es una bendición maldita, es un constante juego entre la dicha y la tristeza. Es una interminable felicidad manchada de tristeza, los hijos te dan el respiro bajo el agua y te quitan el aire sobre tierra. Son bálsamo para el dolor, y causantes del dolor mas intenso, los hijos son pura contradicción.

Pero después de todo son la irrazonable respuesta a la pregunta; ¿existe el amor?  Capaces de hacernos ser mas fuertes de lo que jamás pensamos ser, capaces de hacernos ser tan vulnerables como nunca imaginamos ser, nos embrutecen a tal grado que hasta risa podemos dar.

Contrario a la propia necesidad, estos te hacen desechar cualquier necesidad ególatra de ser cualquier cosa menos padre, te hacen dudar eternamente de si lo esta haciendo bien o mal, aun cuando decenas de años pasen, ante tus ojos no crecen y por mas auto suficientes que lleguen a ser, jamás lo serán lo suficiente como para dejar de protegerlos.

Si son capaces de destruir nuestro sentido común, si son capaces de echarnos a un lado para ellos ser el centro, si son capaces de lograr que demos la vida por ellos, ¿entonces de que hablamos? ¿Sentido común? ¿Compasión? ¿Justicia?

Al fin y al cabo llámele usted como quiera, yo le llamaré como quiero, si son ejemplos del bien y el mal y de cualquier forma morimos por ellos, solo se de una palabra que se ha inventado el hombre para describir semejante locura.


Claro esta, si yo lo digo quizás sea cierto y si tu lo dices es…

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