viernes, 27 de septiembre de 2013

Cuando TODO no es suficiente…

¿Qué hacer cuando TODO no es suficiente? ¿Qué hacer cuando aun habiendo alcanzado el máximo de nuestras posibilidades, el resultado no es suficiente? ¿Qué hacer cuando todo lo que hacemos por nuestros hijos, parejas, familiares o amigos no es suficiente?

Con cada fracaso de nuestros hijos, en lo más profundo de nuestro subconsciente la pregunta está latente… ¿Hice todo lo que estuvo a mi alcance? Y si pienso y estoy seguro de que si… ¿Por qué la duda insiste? Pasa lo mismo con las relaciones, apostamos la vida a que estamos haciendo TODO lo necesario…pero siempre pasa algo y la duda insiste…incluso al llegar posiblemente al fracaso nos preguntamos, ¿Qué faltó? ¿Qué no hice?

En ocasiones nos esmeramos a morir por agradarle a alguien y no importa cuánto, el cómo y el donde…no es suficiente y nuevamente la pregunta ¿Qué más debo hacer? ¿Será que no somos capaces de llegar a nuestros propios límites? O ¿será que no sabemos cuáles son nuestros límites? Y no hablemos de las complacencias, ¿Quién ha logrado complacer a alguien 100%? Aquí muchas veces TODO a donde único llega es a NADA, porque no importa lo que hagamos, el resultado muy a nuestro pesar siempre es el mismo.     

Quiero justificarme pensando que ni lo uno ni lo otro, que TODO nunca será suficiente mientras que midamos nuestros esfuerzos con la regla de otro. Quiero pensar que TODO nunca es suficiente porque TODO no es cosa de uno, sino más bien de dos, tres o más. Quiero pensar que TODO siempre será poco sino apreciamos nuestro esfuerzo, sino valorizamos lo que hacemos. Ni siquiera cuando hablamos de nuestras propias necesidades, TODO nunca será suficiente si colocamos esta dependencia en las manos de otros, y quiero creer que no es posible llegar al absoluto por sí mismos, por la única y simple razón de que por naturaleza somos seres sociales, sexuales, emocionales, temperamentales… y en fin…humanos. Por lo tanto si queremos rozar el TODO, debemos saber cuál debería ser el instrumento de medición ideal para definir este TODO, deberíamos estar claro de qué se espera de nosotros y hacer una justa comparación de lo que se espera vs. nuestras capacidades y posibilidades.

Después de todo hay que entender que nunca TODO está solo en nuestras manos y por eso nuestro TODO o el de cualquiera nunca será absoluto. Así que para saber si está haciendo TODO, haga lo suficiente como para que su conciencia lo deje dormir tranquilo.

Claro está si yo lo digo quizás sea cierto y Si tú lo dices es…

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