jueves, 1 de agosto de 2013

La felicidad no existe...

La felicidad no existe
La felicidad según la masa encefálica que ocupa mi cabeza no existe, o por lo menos no de forma absoluta…o digámoslo de otro modo, la felicidad como un “todo” no existe. Desde ese mismo lugar concluyo que lo que si existe son momentos esporádicos de alegría elevados al grado de éxtasis por un tiempo o momento determinado. Según el grado y la frecuencia de estos eventos o momentos seremos entonces “encasilladlos” como personas felices o infelices.
Dependerá entonces la felicidad de la cantidad de “fuentes” a nuestra disposición, dependerá de que provoque o que nos provoca estos momentos de alegría. Podríamos decir entonces que mientras más razones tengamos para ser felices, más felices seremos. Pero y ¿Por qué en la vida real esto no funciona así? ¿Por qué frecuentemente vemos que mucha gente que tiene lo que nosotros queremos es en ocasiones mucho menos felices que nosotros?
Parte de la razón es que efectivamente para la mayoría de las personas la felicidad está en lo que tienen otros y no en sus posesiones. Es una clara explicación a porque existen tantos pobres infelices en este mundo, que no lo son por la carencia de dinero sino mas bien por la falta de agradecimiento de todo lo que poseen y/o tienen a sus disposición.
Por otra parte aquellos que usualmente lo tienen todo pierden con la cantidad la sensibilidad de aquello que realmente importa. Cuando la fuente de felicidad radica en las posesiones materiales y no en el agradecimiento y uso de los bienes, es entonces donde entramos en un círculo vicioso que rara vez se detiene y que termina provocando más pena que gloria por lo volátil y frágil de la fuente.
Un auto nuevo puede provocar felicidad, pero momentánea, por eso la necesidad constante de tener un carro nuevo. Sin embargo para aquel que ha pasado todo su vida caminando un carro nuevo no significa nada, lo que significa es tenerlo, poder llevar a su familia al sitio que nunca pudo, para estos el momento de gloria durará mientras perdure en su memoria la realidad pasada y la realidad actual. Lo mismo pasa con todos los bienes materiales, mientras unos son felices momentáneamente por un  techo nuevo y lujoso, otros son felices casi por siempre con solo tener techo. La felicidad desaparece tan rápido como desaparece la euforia de un juguete nuevo.
Y aquí entramos a la otra cara de la moneda, cuando la fuente de la felicidad no es la posesión y si lo que puedo hacer con ella, entonces la cosa cambia. En mi opinión la felicidad está basada en el compartir, solo así se hace longeva, solo así se prolonga el estado de éxtasis. Podemos tener todas las posesiones del mundo, pero si no las compartimos no lograremos ser felices, porque después de todo la felicidad si no se comparte es egoísmo.
Claro está… si yo lo digo quizás sea cierto, Si lo dices tú es…

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