Puede sonar
duro, cruel e irracional, pero si alguien no le fue fiel fue simple y
sencillamente que usted no satisfizo una necesidad. Puede ser de una persona,
de un cliente o un consumidor, para cualquiera de los casos no hay que buscar
mucha explicación, después de todo no debería necesitarse. Cada persona,
cliente, consumidor no importa género,
sexo, edad o mil clasificaciones más, tiene necesidades y las tendrá mientras
exista, esto implica que lógicamente las necesidades evolucionan y se
transforman, algunas más, algunas menos, pero con el pasar del tiempo, nuestras
necesidades definitivamente cambian.
El problema
no es que las necesidades cambien, se transformen o evoluciones, eso en mi opinión
es totalmente normal, lo que para mí es totalmente absurdo es pretender que
esto no es una realidad cotidiana. Y es aquí donde entran las “infidelidades”,
cuando nuestra capacidad (como pareja, suplidor, proveedor, amigo, empleador, etc…etc…etc.)
no evolucionan a la misma velocidad, y en la mayoría de las ocasiones, por no
decir en todas, no es por falta de capacidad intelectual, física o financiera, más
bien por la gran capacidad que tenemos de enajenarnos de la realidad…por la
gran capacidad que tenemos de asumir que todo está bien y ni si quiera
molestarnos en preguntar.
Debo
aclarar que no es los mismo ser culpable que responsable, en ocasiones
ciertamente no basta con el conocimiento y la intención, también debe haber disposición
e interés, como he dicho antes, solo se pierde lo que queremos perder. No digo
que las razones que en ocasiones tenga cualquiera para sernos infiel sean razones cuestionables, bajas y de poca moralidad, el problema es que los
valores son subjetivos y no necesariamente iguales en todas las partes. Solo digo
que si hay una demanda, independientemente de la moralidad, validez o justificación,
de lo legal o ilegal, somos responsables de decidir suplirla o no. Si decidimos suplirla no habrá o no debería
haber infidelidad, si decidimos por conveniencia no hacerlo, puede que algún contrato,
puede que algunos valores, nos salven de una infidelidad…lo más probable es que
no.
Ahora hablando de contratos, si existe, el mismo es un contrato “virtual”, uno entre
ambas partes que establece una relación “ganar-ganar” entre “A” y “B”. Digo
virtual porque la fidelidad está basada en eso, en un compromiso intangible
entre dos partes, cualquier otra cosa seria incumplimiento de un contrato escrito
(tal y como lo establece los menesteres de la ley y lo legal) y el término fidelidad no aplica, ya que
solamente existe una relación contractual. Lo bonito ( o feo en algunos casos) de
este compromiso virtual es que puede ser roto por cualquiera de las dos partes
en cualquier momento, o sea que cuando usted decide por conveniencia o por ignorancia el no
suplir algunas necesidades, usted fomenta la disolución de la relación, cuando
decidimos que nuestro camino va en otra dirección, empujamos la ruptura de la
relación (ojo…puede ser una relación amorosa o comercial).
La fidelidad está condicionada a que se
cumplan a cabalidad estas necesidades, nuestra opción es decidir si mantener
o no el sacrificio que en algunos casos conlleva el compromiso. Condicionamos
la fidelidad a nuestra conveniencia, consiente o inconscientemente, si
escogemos no escuchar, ni ver, ni sentir, ni darnos cuenta fue porque no quisimos, si nos interesa una
relación es nuestra responsabilidad saber qué hace falta para ello y si
realmente tenemos la capacidad de lograrlo. Es de nosotros decidir postergar lo
inevitable o adaptarnos a las nuevas realidades…
La
fidelidad es una cuestión de como la oferta se adapta a la demanda, de cómo estas
pueden coexistir en armonía. Un cliente que es fiel a un suplidor solo por
precio, puede que pronto sea infiel, porque llegará pronto un momento en el que
si usted por conveniencia o no decide no suplir la misma…lo inevitable pasará y
¿sabes qué? Puede que sea lo mejor, puede que en ocasiones promover la
infidelidad sea lo que más nos conviene. Un empleado que le sea fiel a su
compañía solo por la necesidad del trabajo, pronto será infiel.La fidelidad como dije es una cuestión de oferta y demanda y de cómo estas evolucionan sin fricción, de cómo avanzan hacia el frente y en líneas paralelas…todos somos clientes, todos somos consumidores, todos somos fieles y todos somos infieles. La próxima ocasión en que una infidelidad le cause molestia o dolor no pierda el tiempo echando culpas, aproveche la oportunidad para actualizarse, remodelarse y reajustar sus anaqueles…incremente su capacidad de producir y claro está exija en la misma medida que esté dispuesto a dar.
Claro está… si yo lo digo quizás sea cierto, Si lo dices tú es…