domingo, 16 de octubre de 2016

Pues así es la cosa...

Pues así es la cosa…
Me pregunto… ¿qué pasa si colocamos un chimpancé, de esos bien inteligentes en un auto fórmula uno? Más aún, ¿qué pasa si alrededor de ese inteligentísimo animal colocamos al mejor conductor de autos fórmula uno del mundo? ¿Al mejor Mecánico? ¿Al mejor analista de pistas? ¿Al mejor estratega?  Creo que después de algún tiempo el chimpancé podrá prender el auto, quizás podrá arrancarlo y quizás podrá conducirlo… Me pregunto, ¿Lo hace esto un chofer profesional de fórmula uno?

Albert Einstein dijo;  “Todos somos unos genios, pero si juzgas un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”
El problema es cuando ese pez que es un genio en el agua, se cree que, por ser genio en el agua puede ser un genio escalando árboles.

Si triste es ver al pez tratando de escalar el árbol, más triste aun es ver al físico en aerodinámica, al experto en vida marina y a veinte más, diciéndole al pez que lo puede hacer. Mire y quizás para mi sorpresa algún día un pez pueda escalar un árbol, pero si eso pasa, me imagino que empezará por escalar un árbol chiquitito  y no una “Sequoia”.

Se han fijado que muy pocos (o quizás ninguno) dirigentes de deportes exitosos han sido igual de exitosos como jugadores… de igual forma, ¿han visto jugadores súper exitosos convertirse en dirigentes?

De esa misma forma mucha gente escoge a sus candidatos para dirigir el país, con esa misma lógica y al final obtenemos los mismos resultados que con el chimpancé conduciendo el auto fórmula uno… se mueve, pero no para donde debe… avanza, pero no  a la velocidad que debe…

Otros escogen a sus candidatos por la misma voluntad que muestra el pez, de que quizás algún día pueda escalar el árbol, puede que si, pero cuando? ¿A que precio?


Pues así es la cosa… claro,  si yo lo digo quizás sea cierto, pero  Si tu lo dices es...