Pues
así es la cosa…
Me
pregunto… ¿qué pasa si colocamos un chimpancé, de esos bien inteligentes en un
auto fórmula uno? Más aún, ¿qué pasa si alrededor de ese inteligentísimo animal
colocamos al mejor conductor de autos fórmula uno del mundo? ¿Al mejor Mecánico?
¿Al mejor analista de pistas? ¿Al mejor estratega? Creo que después de algún tiempo el chimpancé
podrá prender el auto, quizás podrá arrancarlo y quizás podrá conducirlo… Me
pregunto, ¿Lo hace esto un chofer profesional de fórmula uno?
Albert
Einstein dijo; “Todos somos unos genios, pero si juzgas un pez por su habilidad de
escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”
El
problema es cuando ese pez que es un genio en el agua, se cree que, por ser
genio en el agua puede ser un genio escalando árboles.
Si
triste es ver al pez tratando de escalar el árbol, más triste aun es ver al
físico en aerodinámica, al experto en vida marina y a veinte más, diciéndole al
pez que lo puede hacer. Mire y quizás para mi sorpresa algún día un pez pueda
escalar un árbol, pero si eso pasa, me imagino que empezará por escalar un
árbol chiquitito y no una “Sequoia”.
Se han
fijado que muy pocos (o quizás ninguno) dirigentes de deportes exitosos han
sido igual de exitosos como jugadores… de igual forma, ¿han visto jugadores súper
exitosos convertirse en dirigentes?
De esa
misma forma mucha gente escoge a sus candidatos para dirigir el país, con esa
misma lógica y al final obtenemos los mismos resultados que con el chimpancé
conduciendo el auto fórmula uno… se mueve, pero no para donde debe… avanza,
pero no a la velocidad que debe…
Otros
escogen a sus candidatos por la misma voluntad que muestra el pez, de que
quizás algún día pueda escalar el árbol, puede que si, pero cuando? ¿A que
precio?
Pues
así es la cosa… claro, si yo lo digo quizás sea cierto, pero Si tu lo dices es...