Opinar
distinto, diferir, argumentar y discutir no debería ser dilema, claro, si se
hace con respeto, apertura y deseos de entender.
Me
aventuro a escribir mi versión de #yonomequito, porque estoy en una de esas
horas del día en que quitarme no es una opción, pero parecería ser una salida.
No hay nada mejor para entender a los que critican el movimiento como no haber
estado en la posición de aquellos que sí lo han estado.
Durante
años he escrito en mi blog, situaciones, consejos, historias, que solo han
pretendido ser ayuda para aquellos que han atravesado o atraviesan por situaciones similares, para aquellos con
los cuales diferir en persona sería inútil, porque no es consejo lo que
necesitan, sino soluciones, soluciones que lamentablemente están en quién
reside el problema y por eso solo he tratado de mostrar el camino y no la
solución.
Para mi
el #yonomequito es algo tan personal, tan individual que ciertamente como dije
anteriormente, hay que vivirlo para entenderlo. ¿Cómo puedo juzgar a un
individuo que se va del país? (y uso este ejemplo porque es el que más
controversia causa) Eso solo lo entiende alguien que se hastía de encontrar
puertas cerradas, que se hastía de tener que decidir qué llamada responde y
cuál no. Eso solo lo entiende el individuo que todos los días se levanta con la
esperanza de poder salir adelante y se acuesta con la frustración de solo haber
retrocedido. Nada mas con el testigo, si usted no puede entender eso, al menos
no lo critique.
Pero, olvídense
del movimiento, olvídense de las intenciones, olvídense de si le gusta o no le
gusta el “hashtag”. Irradiar positivismo
es una poderosa herramienta, pero la decisión de seguir adelante seguirá siendo
individual.
Para mi
es personal, la cuestión de quitarme o no quitarme, ¿Qué si me gustaría ser
entendido? Claro! ¿Qué si me importa si lo hacen? Mejor no contesto… Como seres
vivos y mientras duremos así, estamos expuestos a situaciones (Que lejos de
entrar en el propósito de la vida...) que nos hacen querer quitarnos, muchos lo
hacen, muchos siguen hacia delante. Situaciones familiares, situaciones
laborales, nuestro entorno no siempre será como queremos, es una decisión
individual decidir si vale la pena seguir…o quitarse…
Ahora
solo para exponer un punto, (y terminar el argumento de par de párrafos atrás) salir
del país en busca de oportunidades NO es quitarse, es recargar el optimismo, la
fe y la voluntad y tratar de empezar de nuevo.
Yo no
me quito porque aunque a veces lo olvido, tengo mucho porque luchar, porque
lejos de perder las cosas que me ha tomado años conseguir, hay cosas que solo
la muerte me puede quitar, porque creo en los que me dicen algunos “estas ante
una oportunidad única” que puedo decidir desperdiciar o puedo decidir salir de
ella, eso sí, diferente, mejor que antes, eso significa NO QUITARSE.
Creo
eso es lo que la gente no entiende de este tipo de movimiento, son los
individuos los que hacen la diferencia, el país, sin la gente en el, es solo un
pedazo de tierra rodeado de agua, el país no existe si nosotros dejamos de
existir. Pretender que el país salga de algo sin la acción individual es el
acto más ignorante que se pueda observar. Aquel que sabe algo de matemáticas
sabe que si sumas un negativo y un positivo, el resultado dependerá de cuál de
los dos sea más grande…así estamos como país, así estamos como individuos.
Vivir
la vida si importarme un carajo lo que pase al lado, pues no contribuye mucho…
Sentarse a esperar que alguien se haga cargo de mi, tampoco. Nadie se mete en
una tormenta por voluntad propia, ahora una vez en ella, hay que luchar por
sobrevivir, sabiendo que, al salir nada será igual, después de todo, ya sea
como país o como individuo, nadie sale de la tormenta igual a como entró.
Claro
está, si yo lo digo quizás sea cierto, pero Si tu lo dices es…