Nunca he
sido fuerte cayéndole bien a la gente, para mí eso es un trabajo difícil, y
luego de que me conocen se vuelve más difícil aun. Soy complicado…muy
complicado…lo sé. Tampoco soy de complacer a todo el mundo, soy como dicen
algunos…”fuerte como el odio”. Quizás lo que me hace difícil, “fuerte como el
odio” o bastante complicadito…es que tengo algunos defectos que la gente no
tolera, el primero, tiendo a decir lo que pienso y aunque con el tiempo he
aprendido a usar filtros, lo que mucha gente no aprende es a saber escuchar la
verdad. Por decir la verdad sonriendo y como dice mi pana “a cuchillito de palo” me gano cuchilladas en
la espalda, ¿imaginen lo que ganaría por decir la verdad de frente y sin censura?
(¡Ojo! que también puedo decir cosas que no duelen…pero ahí casi siempre me
dicen otras cosas…los que saben….saben)
Otra
defectito que tengo y este es peor que el primero, no soporto que me digan lo
que tengo que hacer con lo que yo me he tenido que joder para conseguir.
Cierto, soy egoísta y caprichoso (súmele dos defectos mas) pero al final del día,
¿no debería cada cual decidir qué hacer con lo que tiene?
De los mil
defectos que tengo solo hablaré de uno más… soy un fracaso en el arte de “complacer
a todo el mundo” creo no tengo el
talento ni la virtud (y muy en el fondo tampoco las ganas). Como diría esa emblemática
mujer puertorriqueñisma Maripily…Yo trato y trato y trato… pero contra, siempre
hay uno que otro que sale “trasquilao”, casi siempre el que intenta complacer.
Porque siempre en esto del arte de la complacencia no a todo el mundo se podrá,
porque algunos siempre olvidan cuando se les complació a ellos, porque siempre
algunos dudan de las buenas intenciones y cuestionan la verdad, porque siempre habrá
quien cuestione tu amistad por cada cual decidir el como el cuándo el donde y
hasta por qué y con quien.
Siempre será
más fácil complacer al que más y mejor te quiera, porque los que quieren no
exigen… ¡Dan!
Claro está, si yo lo
digo quizás sea cierto y Si tú lo dices es…
