La vida es un
constante transitar de espacios en espacios, que juntos hacen un todo concluso y a la vez
infinito e ilimitado. Nos vamos moviendo de un espacio a otro buscando ese espacio
perfecto donde nos sentimos a gusto. Podemos movernos de espacio con la
facilidad que nos movemos de una loza a otra.
Si alguien no te
permite entrar a su espacio, o te saca del mismo, no significa que estas fuera,
aun sigues dentro de un espacio, que quizás no es el que quieres o te gusta
pero sigue siendo un espacio. La clave, creo es mantenerse en movimiento hasta
encontrar el espacio que se ajuste a tu tamaño y necesidades.
Ningún espacio es
exclusivo o por lo menos no eternamente, en cada espacio que pisemos,
posiblemente ya habrán dejado huellas, en cada espacio que pisamos posiblemente
dejemos huellas. El espacio perfecto tampoco existe, ya que la perfección casi
siempre desvanece con el movimiento, los espacios son fluidos, no estáticos.
Son tan dinámicos como la gente que entre y salga de ellos.
Basta seguir
caminando, como buen caminante, siempre habrá un espacio para uno y siempre habrá
la posibilidad de conseguir uno lo suficientemente bueno como para pasar un
buen rato en el.
Claro está, si yo lo digo quizás sea cierto y Si tú lo dices es…